Empezamos por una tarea concreta que te quite trabajo.
El servicio
Casi todo lo que se vende como IA para empresas es una plataforma nueva que hay que aprender, pagar y mantener. Y acaba sin usarse porque nadie tiene tiempo de cambiar cómo trabaja.
Nosotros lo hacemos al revés: miramos qué tarea repetitiva te come horas cada semana y la automatizamos dentro de lo que ya tienes. Si tu volumen no lo justifica, te lo decimos y no hay proyecto.
Precios
La sesión de diagnóstico se descuenta si luego contratas el desarrollo. Ojo al último punto: los modelos de IA se pagan por uso y esa factura es aparte, va directa al proveedor. Para volúmenes pequeños suelen ser unos pocos euros al mes, pero conviene tenerlo en la cuenta desde el principio y te lo estimamos antes de empezar.
Preguntas frecuentes
Por una tarea, no por la tecnología. Piensa en algo que alguien de tu equipo hace todas las semanas, siempre igual y sin decidir gran cosa: pasar facturas a mano, clasificar correos, responder las mismas cinco preguntas. Eso es lo que se automatiza bien. Si no se te ocurre ninguna, probablemente todavía no la necesitas.
No, y es justo lo que queremos evitar. La IA se conecta a lo que ya usas mediante una integración. Si tu programa es antiguo y no tiene API, casi siempre hay salida: exportaciones automatizadas o una capa intermedia. Eso lo miramos antes de presupuestar.
Es la pregunta correcta. Los datos que se envían a un modelo salen de tu sistema, así que hay que decidir cuáles se mandan y cuáles no, y elegir un proveedor con las garantías adecuadas. Lo hablamos antes de escribir código, y para la parte legal conviene que lo revise tu asesor.
Puede equivocarse, sí, y quien te diga lo contrario te está vendiendo humo. Por eso las automatizaciones se diseñan con límites: para tareas internas o de apoyo, con revisión humana donde el error cuesta dinero. Un asistente que responde dudas y pasa a una persona cuando se atasca es fiable; uno que cierra ventas solo, no.
Al contrario: cuanto más pequeño el equipo, más pesa una tarea repetitiva. Si una persona dedica cinco horas semanales a copiar datos de un sitio a otro, son más de doscientas horas al año. Ahí la cuenta sale sola. Con volúmenes bajos, en cambio, no compensa y te lo diremos.